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Felicitaciones de nuestros sacerdotes.


Ayer Víctor Domínguez González, párroco, vicario parroquial y Arcipreste zona pastoral Tamaraceite,Lomo los Frailes, Tenoya, S. Lorenzo, La Milagrosa, nos hacía su tercera reflexión desde su confinamiento al tiempo que nos felicitaba por esta Pascua de resurrección.  Hoy es Adrián Nuez el párroco de  Tenoya quien se asoma a nuestro blog para hacernos una nueva felicitación que transcribimos en su totalidad. Aquí está y queremos agradecer a nuestro hermano Adrián este detalle con todos los parroquianos de la zona Interparroquial y con todos nuestros lectores y visitantes.

«Terminamos una Semana Santa de silencios y de soledades, sin palmas y sin óleos, sumergidos en el miedo, que es como morir un poco antes de hora. Llega la Pascua, necesaria y bella más que nunca porque en Cristo resucitado hay Vida. Tras el camino andado de amar, sufrir y llorar, nuestra fe cristiana, que se basa en Cristo resucitado, nos anuncia una gran alegría: nuestro futuro trasciende el tiempo y el espacio; vamos, como decía el poeta argentino hacia “las mañanas que cantan alegría”. El saldo final de todo sufrimiento padecido será la paz y la alegría que tanto nos cuesta, en ocasiones, conseguir. Tenemos más futuro que pasado.

Y ahora con la multitud de los ángeles, y de los santos del cielo y de la tierra, celebremos gozosos la Pascua. Por Navidad todo el mundo se felicita las fiestas. Se decoran las casas, se hacen obsequios, se envían felicitaciones… En cambio, por Pascua de Resurrección parece que todo queda más deslucido y eso que, para los cristianos, la Pascua es la celebración principal de nuestra fe. Por eso es importante que quienes celebramos la Resurrección del Señor, nos acostumbremos también a felicitarnos la Pascua; ya lo hacemos, y no deberíamos dejar de hacerlo, incluso aunque alguien se pudiera extrañar por qué, ya que en este caso, estaríamos ante la oportunidad de dar una explicación de por qué lo hacemos o qué significa la Pascua de Resurrección. Es una manera de afirmar nuestra fe. Además esta felicitación la podemos mantener aún durante más días después del domingo de Pascua, ya que el tiempo pascual dura cincuenta días y esto expresa también la importancia de esta fiesta. Así pues, FELIZ PASCUA PARA TODOS que no nos presenta el consuelo de un sueño incierto sino la Victoria sobre el mal, el miedo y la muerte.

Mi felicitación, ya que estamos confinados, incluye: cuidar unas rutinas  (entre las que podrían ser el levantarse a una hora temprana, vestirse con ropa cómoda como para salir a la calle, utilizar el pijama solo para dormir, hacer algo de ejercicio, leer, oír música): mantener contacto con familiares y amigos, tomar un café en una video-conferencia con planes para cuando pase esto; consultar sobre la salud, a ser posible sin salir de casa. Y, amigos, no olvidar que también este año es Pascua, más Pascua quizá, porque es más penoso el camino andado, y Dios sana con más primavera las heridas que deja la ceguera en el corazón de la vida. Vayamos tras Él cantando el Aleluya en este mundo lacerado. No hay lugar a la indiferencia. Todos estamos en la misma barca. Recemos. El Señor no huye cuando ve a la gente llorar o sufrir. Digamos como se saludan los orientales en Pascua:!Christos arresti¡, Cristo resucitó. Fraternalmente, un abrazo.»

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