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XXIV Domingo del tiempo ordinario.

Nos congregamos en el nombre de Dios compasivo y misericordioso, que nos concede misericordiosamente su perdón. Como para decirnos que, aunque sea difícil, la cosa es posible y aun necesaria. Somos la iglesia de los “perdonados”, llamados a convertirnos en “perdonadores”, perdonando de sinceramente “de corazón”, como veremos en el Evangelio de hoy.

La parábola evangélica de este domingo, ilustra la doctrina de Jesús sobre el perdón fraterno de las ofensas, que debe ser una de las actitudes fundamentales del seguidor de Cristo. La línea narrativa es fácil de entender, pero su enseñanza es bastante difícil de practicar, sobre todo cuando la fe y el amor son débiles y, en cambio, el espíritu de venganza, el odio rencoroso y la agresividad innata en nosotros son fuertes.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio.

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