Un pastor es la persona que cuida de un rebaño, y un rebaño es un conjunto de cabezas de ganado. Pero la palabra rebaño es utilizada en sentido despectivo para referirse a una masa anónima de personas, sin ideas propias, manipulable… y a menudo, la sociedad en que vivimos, y por tanto nosotros mismos, se parece en muchos aspectos a un rebaño: no hay un rumbo fijo, ni una meta definida, sino que se vive al día, sin grandes planes, sin esperanza, sólo buscando momentos gratificantes.
También nos falta capacidad de reflexión y crítica para discernir y, por eso, abundan pastores (aunque ahora se llamen influencers o coaches) que se aprovechan de la necesidad de esperanza de la gente para conseguir miles de seguidorees que, de un modo irreflexivo, adoptan ideas y se dejan llevar por lo que estos nuevos pastores les dicen.
Bienvenidos al día del Señor en este domingo XVI del tiempo ordinario.
Bienvenidos a la celebración de este día del Señor, el domingo XV del tiempo ordinario, todos los sellados y ungidos por el Espíritu Santo.


La palabra de Dios no siempre encuentra una audiencia dispuesta a acoger el mensaje de la vida y a reconocer al Señor en unos signos tan sencillos como son el pan y el vino. Pero los que acogen la Palabra con fe y amor están llamados a predicarla con sus vidas. En el evangelio de hoy, la gente de su pueblo rechazó a Jesús. Nosotros estamos aquí para reconocer, aceptar y confiar en Jesús a pesar de nuestras debilidades y pecados.Jesús tuvo que enfrentarse con la incredulidad de los de su pueblo. Jesús era demasiado sencillo, demasiado ordinario para manifestar algo de Dios, algo de la salvación de Dios. ¿Cómo es Jesús para nosotros? ¿Es más que el hijo del carpintero? Es más que un buen predicador?
Bienvenidos todos a la casa de oración y a la celebración de la eucaristía dominical. Esta es la fiesta de Jesús. Nos convoca a todos para hacernos partícipes de su amor y su perdón. Venimos a tocar y ser tocados por el poder sanador de Jesucristo. En la primera lectura el libro de la Sabiduría nos recuerda nuestro principio y nuestro fin. Creados a imagen de Dios, somos suyos para siempre. Pablo nos exhorta en la segunda lectura a todos los cristianos a ser generosos y a compartir nuestros bienes con los necesitados. Jesucristo es el modelo para nosotros de entrega perfecta y de donación total. Y Marcos en el evangelio nos recuerda que los cristianos tenemos a alguien a quien despertar en la tormenta. Y tenemos a alguien a quien tocar en la desesperación, a Jesucristo. Si lo hacemos con fe grande, nos sucederá lo mismo que vamos a escuchar en el evangelio.
Aunque tenemos fe y la practicamos. A veces hay pruebas grandes en nuestra vida cuando se hace difícil creer. En estos momentos recordemos las lecturas de hoy que nos dicen que Dios es omnipotente. El es creador de todo y tiene dominio sobre todo. Por su gran amor para cada uno de nosotros, Cristo murió para hacernos nuevas criaturas. Debemos buscar nuestra alegría en el Señor en todo momento. El Evangelio es la narración de la tempestad en el mar. En el Antiguo Testamento Dios dominó las fuerzas contrarias del mar. Cristo en esta lectura lo calma él mismo. Él es más poderoso que las fuerzas que quieren destruir al ser humano. Él es Dios. Cristo pide fe de parte de los Apóstoles. 






























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