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FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escucha el programa correspondiente al domingo XVII del tiempo ordinario ( 25 de julio de 2020).

Escuchen y disfruten del programa. Gracias a nuestros amigos por el programa. 

 

EL TESORO ESCONDIDO…

IGUAL QUE SANTIAGO

Una de las grandes festividades que tiene nuestro país, es precisamente Santiago Apóstol: aquel al que la tradición le señala como que sus restos descansan precisamente en Santiago de Compostela, de ahí el nombre de la ciudad. Pero como todo en la vida, la secularidad ha hecho que muchas fiestas – y más si son religiosas – no las podamos celebrar como debiera. Es como si celebrar la graduación universitaria o el éxito de un trasplante médico estuviera reñido con la efectividad del trabajo de cada uno. Pero en fin.

Lo que sí tengo claro que Santiago es simplemente un modelo de vida. No es una figura del material que sea que colgado de una peana, le encendemos una velita pidiendo un favor, o le ponemos flores. Santiago es el nombre de muchos que en la vida han descubierto – como el evangelio de este fin de semana – un gran tesoro. Recuerdo que una vez alguien me dijo que Santiago tenía la ventaja de conocer a Jesús en persona y yo le contesté que nosotros también tenemos la oportunidad de conocerlo, lo que pasa es que no le miramos a la cara.

Santiago no fue ni asesino de musulmanes, ni andaba con la espada cual escritor coge el bolígrafo y se pone a escribir. Santiago fue un caminante (por eso llegó a Santiago) que supo asimilar el tesoro que había encontrado. Un tesoro que tampoco estaba fácil de descubrir, pero que el tesón, las ganas, la persistencia, la constancia… hicieron que lo encontrara.

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XVII domingo del tiempo ordinario.

La invitación del Señor a disfrutar de la oportunidad de gozar de su reino nos la reafirma hoy. Miremos dónde estamos y decidamos a dónde queremos ir; la decisión es de cada un y la Iglesia te ofrece los instrumentos para que seas parte de ese reino. El Señor te ama y te invita a la conversión, no lo dejes para después, puede ser tarde. Escuchemos las lecturas de hoy que te ayudarán a tomar o a reafirmar la mejor decisión de tu vida. San Mateo nos trae nuevamente otra parábola sobre el reino de los cielos. Si verdaderamente crees y amas al Señor no tendrás reparo en desprenderte de lo que sea necesario para tener y gozar de ese reino que te ofrece Cristo. El mensaje es un aliciente para los que viven conforme a las enseñanzas del Evangelio y una invitación a la conversión para los que están de espalda al Señor.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio. 

El Espíritu pasó en Tamaraceite…

Y se quedó en nuestros jóvenes.

El pasado 18 de julio, nuestra parroquia de San Antonio Abad de Tamaraceite vivió un gran acontecimiento: la Confirmación de siete jóvenes de nuestros barrios. Después de un largo, intenso y fructuoso proceso, estos valientes muchachos volvieron a decir “sí” a Dios y, con la fuerza del Espíritu Santo, ser testigos de la alegría del Evangelio en nuestra Iglesia y en nuestro mundo.

Son 7 jóvenes dispuestos a seguir en el grupo de la Interparroquial y tienen ganas de trabajar por y para la comunidad, para que la Iglesia sea más joven y para los jóvenes.

Ellos necesitan el calor y el apoyo de la comunidad y nosotros necesitamos su energía, alegría y creatividad. Demos la bienvenida a Adrián, Sara, Gabriel, María, Laura, Isaías y Samuel. Demos gracias a Dios por ellos y sigamos pidiendo que más jóvenes se sumen a la revolución del amor que nos propone Jesús.

Quizás fue  la última vez que nuestro obispo D. Francisco Cases Andreu celebró este sacramento antes de partir a su merecida nueva etapa de jubilación. Desde estas líneas le deseamos que el Señor Jesús le siga iluminando y en su nueva etapa siga sembrando la Palabra donde quiera que vaya. 

DIARIO DE UN CURA.

Transcribimos la carta que ha escrito nuestro amigo Suso Vega. Está llena de mucha emotividad  y sentimientos.

TODO LO HAGO NUEVO

 ¿Y qué novedad les cuento hoy?

Hacía tiempo que no tocaba este cuaderno ya algo amarillento en donde, arriba, con letra irregular, escribí hace años: Diario de un cura.

Hoy me sentí con ganas de escribir de nuevo. Bueno. Más bien me lo hicieron sentir. Partió de  Fefi, una parroquiana muy activa. Bastó que ella, al acabar la misa del viernes, me preguntara que por qué ya no publicaba nada.  La pregunta me siguió rondando varios días.

Me llegó al alma tu pregunta, Fefi.  Y no cayó en saco roto. Además, me alegra que tú y otras personas  entren en mi Diario.  Porque la vida de un cura está llena de las vivencias y reflexiones que la vida parroquial  ofrece. El diario de un cura es, en gran parte, el diario de la parroquia.  Y la parroquia o está renovándose, o  envejece rápidamente y se muere.  Hay que hacer que cada día sea distinto al anterior.

Y en estos últimos meses la vida es tan distinta que parece que estamos estrenándolo  todo. Por un lado,  los coletazos (espero que los últimos) de la pandemia del coronavirus y  los comienzos de una crisis que va a afectar negativamente  a muchísima gente de nuestros pueblos. Empezamos una nueva era.

Y coincidiendo con esto, el adiós  al obispo Francisco y la bienvenida a José Mazuelos. Empieza también un nuevo capítulo para las parroquias. Ojalá nos quedemos con lo bueno del que se va y que el que viene traiga aire fresco, siempre tan necesario.  Y en todo caso, que no  perdamos el tiempo en tonterías. Ojalá vayamos a lo fundamental. Menos normas, menos Ilustrísimo señor Canónigo,  Reverendo señor cura  y Excelentísimo Señor. Menos ropajes episcopales, menos lenguaje artificial y más fraternidad y sencillez y alegría. Al estilo de Jesús de Nazaret. No hay otra. Para ser verdaderamente nuevos hay que regresar constantemente a la pureza de nuestros orígenes.  Siempre tenemos que mirar al que decimos que somos sus seguidores. Y él sigue siendo nuevo.

Estamos en el mes de julio y, la verdad, parece que estoy aún comenzando el curso. Como si los meses de marzo a Junio los hubiera tragado la tierra.  Está siendo  todo tan distinto que me parece que,  por primera vez, ni siquiera voy a tener vacaciones. Y que el próximo curso todo va a ser diferente. Tendremos Que renovarnos y dejar muchas de nuestras costumbres. Hay que empezar de nuevo a mirar, a leer, a escribir…

He recordado mucho las palabras de la Biblia:

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva…Vi bajar del cielo la nueva Jerusalén. Y dijo el que estaba sentado en el Trono (Dios):

-He aquí que hago nuevas todas las cosas”.

Que Dios nos haga a todos más nuevos. Aunque los años sean más.

 

FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escuchamos el programa correspondiente al Domingo XVI del tiempo ordinario.

Escúchalo.

Sin duda: Lo pequeño se hace grande.

Una de las cosas que siempre me han maravillado del evangelio, es que no es una tesis de ingeniería aeroespacial con tintes de física nuclear. Es decir que solamente lo entienden tres y los demás se lo creen porque no tienen ni idea de ello. Pero el evangelio habla de lo que todo el mundo entiende, o por lo menos tiene una idea de ello, no hace falta un master universitario para ello, habla de pesca, de agricultura, de labores domésticas, de situaciones de muerte y de vida en la propia vida, de salud y enfermedad, de alegrías, de sinsabores, de ilusiones, esperanzas…. habla de la vida, de lo que vemos y sentimos cada uno de nosotros en nuestras realidades concretas.

Y este fin de semana – ya lo comenzamos la semana pasada – volvemos a contemplar dos situaciones que vivimos con mucha frecuencia. Por un lado volvemos a plantar un grano de mostaza. No se si ustedes han visto alguna vez un granito de mostaza, es que más pequeño no puede ser, y sin embargo cuando crece, se convierte en un árbol o arbusto más grande que cualquiera de las hortalizas. Por otra parte nos habla de levadura, que es lo que hace aumentar por ejemplo el pan. Ya ven que sin duda, lo pequeño se hace grande.

Se preguntarán que puede tener que ver con nosotros y es que desde el año 33, desde que muere Jesús, hemos querido hacer una religión enorme, poderosa, un cristianismo poseedor de una verdad absoluta y que nadie nos puede rebatir y es curioso cómo el propio fundador nace en la humildad y pequeñez de un pesebre. Es sin duda, el guión programático del Padre: desde la base, desde la certeza de lo pequeño, donde lo grande viene por añadidura y es donde arranca la credibilidad del cristiano.

Atrás quedan las etapas y las épocas de las grandes cruzadas; atrás quedan – o eso quiero creer – las épocas de las guerras de religión porque mi Dios – el Dios de todos – es más grande que el del otro, cuando sabemos de antemano que es el mismo Dios hecho hombre, entregado al servicio de los demás y que entregó su vida por amor, no por salir en la portada de ninguna revista del corazón y que haya cobrado por la exclusiva.

Es verdad que vivimos tiempos convulsos, tiempos de incertidumbre, tiempos propicios para la cizaña, pero no son tiempos nuevos. Siempre ha habido estos tiempos y quizás hasta, dentro de lo malo, es bueno para zarandearnos de alguna manera y que espabilemos ante tanta pasividad. Seguirá habiendo quien intente arrancar lo bueno dentro de lo plantado con ilusión, ganas y esperanza… pero para ello estamos nosotros, para dar validez a la realidad de ese Reino y su justicia que en el fondo es lo que el propio Jesús vino a instaurar.

Miremos por una Iglesia del Papa Francisco, como el pesebre de Belén: humilde, sencilla, sin grandes lujos, pero con la sinceridad de quien está convencida de su misión y de su salida dentro de sí misma. Y ojo, que la Iglesia no son grandes edificios, ni demasiados curas… la iglesia es la responsabilidad de todos los que en su momento hemos sido bautizados y que no es el privilegio de unos pocos.

Seamos mostaza; seamos levadura… seamos lo pequeño que contribuye a que se haga grande. No seamos los grandes que sabemos más que los pequeños. No nos olvidemos que mientras no nos hagamos pequeños, las puertas del reino de los cielos no se abren demasiado aunque estemos bautizados, vayamos a misa con frecuencia y tranquilicemos nuestras conciencias.

                                                                                                                         Hasta la próxima. Paco Mira

Domingo XVI del tiempo ordinario.

Las lecturas de este domingo nos quieren hacer una seria advertencia sobre la manera de nosotros afrontar nuestra participación en el mundo. Una manera espontánea es la de dividir a la humanidad en dos grandes bandos: los malos y los buenos. Jesús viene a instaurar el reinado de Dios, no como un juez que separa a los malos de los buenos: no excluye a nadie, todos son convocados, todos pueden entrar en él.

Estas son las lecturas de este domingo. También les dejamos con el vídeo del evangelio.

MISA INTERPARROQUIAL.

Mañana martes 14 de julio a las 7 de la tarde habrá una eucaristía por la catequista CARMEN SUÁREZ. Será en la parroquia de Nuestra Señora del Camino de Fátima de Lomo los Frailes. Si quieres unirte nosotros para rezar por su alma…

¡¡¡ TE ESPERAMOS !!!

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